12 MÁXIMAS DEL DOCENTE COMO PROMOTOR DE LECTURA

En todo nuestro recorrido hemos aprendido que la escuela se fortalece si cuenta con docentes que le apuestan a ser promotores de lectura y que lo asumen no sólo como una moda o una responsabilidad más de su cargo sino con la convicción de que el amor por la lectura se contagia, se siembra y ante todo se preparan para asumir retos que van desde la elección de buenos materiales de lectura y liderar procesos en sus comunidades, hasta reconocer el impacto que produce en su entorno convertirse en una comunidad lectora.

Llevar a cabo esta misión no es un acto de magia, es trabajo, inspiración y seguir cultivando la capacidad de asombro, por esto les presento 12 máximas que considero que se deben tener en cuenta cuando quiero convertirme o fortalecerme como promotor de lectura

  1. Ser observador. Tener la capacidad de leer el entorno para reconocer no sólo las características y necesidades de la comunidad con la que realizaremos nuestro proceso, sino las oportunidades, recursos y posibilidades de alianza que facilitarán el desarrollo del mismo

 

  1. Reconocerse como lector. Para formar lectores necesariamente tenemos que leer, definir cómo es mi relación con la lectura, qué me gusta leer, cuándo, dónde, cuáles son mis géneros favoritos, ya que desde allí transmitiremos a los otros el amor, la pasión, tendremos la capacidad de recomendar historias y lograr cumplir la misión de acercar comunidades a más y mejores materiales de lectura

 

  1. Leer en voz alta. ¡Pero si ya yo se leer!!! Pues no, hay que entrenarnos para que de verdad consigamos animar la lectura, es decir, darle vida a las historias que leemos. Debemos aprender a manejar el tono, ritmo, fluidez en diferentes tipos de texto, reconocer los momentos de la historia, ponernos en el lugar de los personajes, sentir y comprender los momentos de la historia para así lograr transmitirla.

En ocasiones es más fácil realizar esta misión con los libros para niños, pero ya en la literatura para adolescentes es mayor la exigencia y responsabilidad que tenemos.

  1. Ser proactivo. No esperar que todas las condiciones estén dadas para emprender un proyecto, si ya detectaste la necesidad, si reconociste cuáles son los recursos que tienes disponibles y ante todo si tienes un objetivo claro, es hora de tomar acción. Simplemente inicia dando pequeños pasos y poco a poco conseguirás cada cambio que quieres ver.

 

  1. Ser comunicativo. Tener la capacidad de utilizar diferentes medios para contagiar lectura a la comunidad pero de igual manera, poder exponer tu proyecto a los demás y no con presentaciones larguísimas y engorrosas en una reunión, sino utilizando videos, animaciones, testimonios, teniendo una claridad tal que en 5 minutos puedas darlo a conocer y cautivar personas que estén interesadas en aportar recursos, en aprender o trabajar contigo.

 

  1. Ser resiliente y flexible. No siempre las cosas salen como las deseamos o como las planeamos, en ocasiones debemos cambiar los recursos, la actividad o la forma de comunicarla, por esto, debemos cultivar nuestra capacidad de ser resilientes ya ,que a pesar de las dificultades puedo resurgir, reorganizar, no tomarlo todo personal y avanzar, y de igual manera ser flexibles y aceptar que tal vez esta vez no salió bien pero se puede analizar dónde está la dificultad que puede ser incluso la necesidad de cambiar uno de los objetivos trazados.

 

  1. Reconocer el valor de la escritura y la oralidad. Un promotor de lectura no se centra solamente en leer en voz alta o en promover exclusivamente la lectura, sino que promueve el desarrollo de la escritura, las múltiples maneras de expresión, y lleva a trabajar la oralidad para cultivar la tradición oral, desarrollar competencias y a la vez fortalecer la participación utilizando diferentes técnicas de expresión oral

 

  1. Hacer uso de los nuevos recursos y nuevas tecnologías. Un buen promotor usa en este momento la tecnología y los nuevos recursos o herramientas a su favor. Sabe que, si quiere hacer llegar sus historias, actividades y llevar a cabo su misión debe tomar diferentes caminos y para lograrlo, iniciar reconociendo con humildad lo que sabe y lo que no maneja, buscando apoyo en otros y atreviéndose a explorar y experimentar

 

  1. Tener la capacidad de trabajar en equipo. Este punto quiero resaltarlo en dos vías: tener la capacidad de formar equipos en los grupos o población con la que trabaja y tener la capacidad de trabajar con otros. En ambos casos, reconociendo las características y cualidades de las personas que lo forman de manera que consiga provocar sinergia y estos grupos al ser complementarios en cuanto a sus talentos y habilidades, generen mayores y mejores soluciones a los retos que se les plantean.

 

  1. Hacer uso de una gran variedad de actividades complementarias. Cada libro o cada material de lectura te va contando qué quiere que hagas con él y como tu has sido observador y sabes lo que tu comunidad necesita, tienes las herramientas necesarias para avanzar y crear muchas actividades que complementen la lectura, teniendo en cuenta que éstas deben conservar el sentido de la historia y no ser simples actividades de relleno o actividades manuales simples que no logran que la historia se quede en la cabeza y corazón de los lectores

 

  1. Ser creativo y recursivo. Trabajamos en comunidades que en ocasiones son limitadas en recursos y conectividad. Un promotor no se detiene por esto, ya que es capaz de crear nuevos escenarios, proponer nuevos recursos y crear nuevas formas de que los mensajes lleguen y la misión se cumpla

 

  1. Atreverse a romper esquemas. Ser capaz de retar y superar las creencias que en ocasiones se tienen en la Institución pero hacerlo desde el conocimiento que se tiene del tema, la información y los estudios que se han realizado. Ser disruptor pero a la vez, tomar acción.

 

Finalmente, que la pasión por su labor se note en su lenguaje, en sus expresiones y ante todo en sus actos.

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