Preguntas comunes de los padres al promover la lectura en familia

 

En muchas ocasiones no se promueve la lectura en casa por desconocimiento o por la inexistencia de materiales de lectura y no por el desinterés. Existen familias que pueden favorecer la lectura, otras que pueden no ser un obstáculo a pesar de que los padres no sean lectores.

 

 

 

Preguntas comunes de los padres al promover la lectura en familia

Hoy traigo aquí apartes del texto de mi conferencia realizada para el CERLALC y el Ministerio de Educación, Hoy dedicado al ambiente lector que se puede crear en la familia

 

El ambiente de la lectura. Aidan Chambers parte de la premisa que  dónde leemos determina el cómo lo hacemos, pero no es solo cuestión del lugar sino del material disponible, de la actitud, de lo que nos mueve a leer, todo esto forma el contexto social de la lectura. Entonces, son tres los elementos que nos presenta, la selección, la lectura y la respuesta, el uno lleva al otro y en el centro interviniendo en los tres momentos está el facilitador. Veamos estos elementos analizándolo desde el hogar  para tener pistas de cómo los podemos fortalecer.

 

La familia es el primer lugar donde el niño va estableciendo relaciones, de ahí su responsabilidad inicial de cultivar el amor por el libro y por la palabra como forma de comunicación. En ella se pueden dar diversos comportamientos con relación a la lectura según Xabier Puente en el escrito Leer para qué? el primero y que nosotros llamaríamos ideal es contar con padres lectores, el niño nace y crece en medio de arrullos, tradición oral, cuentos a su alcance, padres que leen y que él imita, lo que hace que se multiplique el deseo de leer. Sin embargo, también podemos encontrar como un segundo caso, familias en las que los padres valoran que los hijos sean lectores pero ellos conservan distancia,  este ambiente de igual manera favorece el deseo de leer y podemos encontrar un tercer caso en el que la familia no pone obstáculos a la lectura de sus hijos. En los últimos dos casos es donde debe intervenir la escuela o el promotor al mostrar la lectura como un eje fundamental, es más ésta podría llegar a los padres desde los mismos chicos incluso leyéndoles en voz alta y esto se dará dependiendo del valor que nosotros le damos a la lectura.

 

¿Qué leer? Este es el  primer gran reto: la selección y aquí vamos a tener en cuenta diferentes elementos para no llegar a la conclusión de “como en la casa no hay libros entonces no podemos leer”, escondiéndose detrás de esto no sólo la realidad  sino la creencia de que sólo se pueden leer libros físicos y el temor a seleccionarlos.

 

A. Confíe en su gusto, revise la calidad del libro en cuanto a su historia, ilustraciones, edición y piense en el grupo o chicos a quien se lo va a facilitar, sus intereses y gustos, y así va adquiriendo la experticia en formar parejas

 

B. Es necesario saber qué tipo de obras suelen preferir los muchachos en los diferentes estadios de su maduración intelectual y psicológica. Así por ejemplo, nos lo muestra Sergio Andricaín en el libro Cómo formar niños lectores y no morir en el intento

 

C. Los más pequeños: libros ilustrados que te atrapan en una realidad tridimensional y que contengan elementos de su mundo inmediato, cuentos cortos y simples que lo inventan todo de nuevo con el simple ritual de evocar las palabras mágicas de había una vez, estableciendo la complicidad con los personajes de ficción al que le pasan cosas parecidas a las nuestras, rimas y cuentos versificados, historias de repeticiones y onomatopeyas; además leer la poesía que vincula el lenguaje, la música y el afecto.

 

D. Lector autónomo: Textos sencillos y ágiles donde la acción es fundamental. Entre los 7 y 10 años la fantasía suele ser atractiva y a partir de los 10 historias más realistas en especial los de aventuras, detectives, biografías, y actualmente magia y demás. El amor también tiene su lugar y los libros que abordan  conflictos que ya les son comunes

 

E. En los adolescentes: un buen libro es un espacio de respiro. Según Michelle Petit en Pero ¿y qué buscan nuestros niños en sus libros? El adolescente invade las historias, tratando de deslizar en ellas sus preocupaciones o angustias ya que es un momento de vulnerabilidad en el que se rechaza al mundo externo al tiempo que se está ávido de él, debe re apropiarse de su cuerpo y cree que es el único en sentir esas preocupaciones. Buscan en los libros palabras que los ayuden a domar sus temores, sentirse menos solos, encontrar respuestas y darle sentido a su experiencia .

 

F. No pierda de vista los intereses de los chicos, una pista de esto puede ser lo que escucha, ve en tv o en internet, lo que comúnmente está en sus conversaciones o hasta en su ropa.

 

G. Esté al día con autores o libros recomendados, pero recuerde siempre pensar en que a usted le guste y en la pareja que harían con sus lectores

 

Todos los lectores somos diferentes por tanto, puede y debe haber diferentes formatos, temas y medios. Puede ser que el libro cambie, es el soporte lo que ha venido cambiando en la historia pero sobrevive el lenguaje con su capacidad narrativa conductora del pensamiento y sobrevive la lectura de la literatura que ese lenguaje crea.  Así lo expresa Ana maría machado en su ensayo sobre Lectura, libros y tecnología. Esto para decirles que el temor que representa la tecnología debe ser también visto como una oportunidad. Al respecto, existen numerosos portales, canales y bibliotecas que ofrecen colecciones virtuales y tienen obras al alcance de los chicos, así que todo se trata de explorar; de igual manera, las bibliotecas públicas han buscado nuevas formas de llegar a sus lectores

 

¿Cómo lo hacemos en casa? Primero, el  Adulto facilitador ya que si no hay quien aporte una mayor experiencia lectora, no hay progreso; si no hay nuevos retos, no hay avance. El papel de los facilitadores es acompañarlos, compartir, brindar confianza y seguridad, explicar en un acto afectivo y  de calidez humana inigualable como lo afirma Sergio Andricaín en Espacios para la promoción de lectura, y yo le agrego un par de aspectos: Felicite cada pequeño paso o logro, use un  lenguaje positivo y nunca los compare con nadie.

 

Este facilitador tiene que ser lector o al menos ir pasos adelante para garantizar recomendaciones o ser compañía, así que proteja su tiempo para leer, conózcase como lector y mantenga el contacto  con otras personas que le puedan ayudar con estrategias y recomendaciones.

 

¿Cómo damos de leer? Y aquí debo anotar que la puerta de entrada para promover la lectura es provocar la capacidad de asombro, la curiosidad y el deseo. No es lo mismo decir “nos toca” o “tienes” que decir vamos, descubramos, a que no adivinas qué…, o decir a ti que te gustan tanto las mariposas no te imaginas lo que encontré, ven y nos acomodamos para leer un ratico, ¿leemos juntos un rato?. Espero que hayan notado la diferencia.

 

Y aquí le pido tener en cuenta que el acto de leer comprende una serie de actividades que son algo así como una escala de éxito según Chambers y esto consiste en pasos como escoger qué leer, decidir si le pone atención, sentarse a leer y permanecer y de verdad que son grandes pasos en esta época.

 

Pensemos en que lo logramos: tenemos un lector, un libro, ya dimos de leer y ahora llega el Momento de lectura. Aquí debemos saber que existen múltiples formas de realizar la lectura dependiendo del tipo de texto, de la edad de los chicos, así podemos realizar  desde una lectura en voz alta que para los más pequeños puede estar apoyada en imágenes (porque yo defiendo que los adolescentes y adultos también disfrutan una buena lectura en voz alta) hasta una Lectura compartida que  es la interacción en la que se establece el campo de atención intersubjetiva  (adulto y niños centrados en el mismo texto) a partir del evento de compartir la conversación que se teje cuando se lee un libro. Está rodeada de un ambiente emocional positivo y se caracteriza por la emergencia de un diálogo que incrementa el vínculo afectivo y promueve el aprendizaje. E incluso, llegar a un momento de lectura en el que todos estamos juntos pero leyendo en silencio  cada uno el libro o documento de interés.

 

Pueden incluso haber momentos que para mi son más privados de co-lectura: tu lees una pagina y yo leo otra que van provocando una complicidad y un apoyo inmenso. Otra forma de hacerlo es con el Sofá lector en el que el adulto acoge al niño en su regazo de tal manera que pueden ver al mismo tiempo lo que ocurre en el libro y el adulto puede transmitir con su cuerpo emociones.

 

De acuerdo a la edad podemos pasar por diferentes actividades desde jugar con los sonidos de la lengua, compartir cantos, nanas y retahílas, compartir cuentos, leer imágenes, relacionar el libro con la vida de los niños, conversar, ajustar y graduar sus producciones en sintonía con las habilidades cognoscitivas, emocionales,  lingüísticas y sociales, formular preguntas adecuadas hasta ampliar cada vez más las posibilidades de usos de la lengua.

 

Respecto a las preguntas a mi me parecen el recurso más poderoso para fortalecer los procesos de comprensión, el sentido crítico, ese nivel inferencia tan deseado y por esto los padres y los maestros deben formular buenas preguntas que reten, confronten, pongan a los chicos a tomar decisiones, a tomar conciencia de emociones de los personajes. Así que los invito a ejercitarlo y ponerlo en práctica: hacer buenas preguntas. Los promotores siempre defendemos que para que una historia se quede con los chicos no es necesario hacer un trabajo manual por ejemplo, basta con hallar anclas que los lleven a relacionarla con su realidad.

 

¿Cuándo leer?  Al respecto diría que depende de la intención que lleve el momento de lectura ya que no es lo mismo leer todos en familia en la sala de la casa, cada uno con su libro, que leer con el adulto una historia para la cual aún necesita ayuda o leer para hacer una actividad de la escuela, etc. Lo que sí se debe tener en cuenta es que si lo que buscamos es leer por disfrutar debemos hacer algo especial y ahí cada familia busca cómo marcar el inicio de ese momento con una canción o con una frase en particular. Lo que surtirá el efecto contrario es llevar a los chicos a leer como castigo o como obligación, ya que bien lo dice Rodari: Ordenar leer es el método más eficaz para conseguir que los niños odien los libros.

 

Es claro que no en todos los hogares se tiene un espacio especial para la lectura pero hablemos de ambos casos: el primero, tener en la casa ese lugar para leer, un rincón que se puede armar con un cojín o tapete, un par de estantes que pueden ser incluso unas cajas, los libros,  revistas y hasta las producciones propias, un afiche con un mensaje que lo motive a seguir leyendo y hasta sus juguetes favoritos, si no existe un lugar pero en la familia el libro es importante, es claro que se debe poner al alcance para que se convierta en un elemento cotidiano y de manera orgánica se garantiza la cercanía entre los chicos y los libros.

 

En el segundo caso, donde definitivamente no hay espacio, se puede hacer un morral, maleta, mochila lectora que contenga sus libros favoritos, un cuaderno o Block para garabatear o hacer un diario, mensajes y hasta bolsas con palabras que les gusten para crear sus propias historias.

2 Comments

  • Es muy importante que leer no sea un obligación si no un deseo, siempre debe de haber motivación y mostrarles lecturas de temas que les guste, y los invite a la crítica y la argumentación, nosotros como padres debemos ser facilitadores para nuestros hijos brindandoles espacios, temas, momentos. etc que los incentiven a leer.

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