CREENCIAS Y REALIDADES DE LOS PROYECTOS DE LECTURA EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS

En todas nuestras instituciones educativas nos vemos enfrentados al reto de desarrollar acciones que fortalezcan la lectura, la escritura y la oralidad en la comunidad educativa; sin embargo, la primera invitación es a pensar que estas actividades tendrán un efecto mayor cuando se organizan de manera que respondan a la necesidad y objetivo que se quiere lograr ya que de lo contrario nos quedamos dando vueltas en un activismo que poco o ningún impacto tendrá a largo plazo. Por esta razón pretendo en este escrito invitarlos a romper algunas de las creencias que existen alrededor de los proyectos y que muchas veces nos obstaculizan su desarrollo.

Creencia 1: Los proyectos se quedan en papel y el papel aguanta todo.

Un proyecto se queda en papel si no responde a una necesidad de la comunidad que motive a su creación y se queda desarrollando el tema de moda, si se ha construido desde un escritorio y no escuchando a padres, estudiantes, compañeros, o a otros miembros de la comunidad, cuando no se ha recorrido el contexto de la escuela, y cuando no se han revisado los resultados de pruebas externas. Se quedan en papel además cuando están a cargo de muchos y de nadie, un proyecto puede tener un gran equipo, pero requiere de quien coordine, invite, promueva. Y, por último, se queda en papel si no convencemos a nadie de lo importante que es para la comunidad que lo llevemos a cabo.

Creencia 2:  Debo poner a todos de acuerdo antes de iniciar un proyecto

Cuando creas un proyecto muchos van a decir que te quieres complicar la vida, o ponerles más trabajo a ellos, si esa es tu realidad, inicia, simplemente inicia con el convencimiento de que estás construyendo algo necesario, (muchas veces la gente dice no, por lo que desconoce) comienza con actividades modestas, tal vez con poca población pero que impacten, que sean creativas y verás que cuando los otros se asombran te comienzan a preguntar ¿cómo lo lograste? ¿Cómo lo puedo replicar? ¿Puedo trabajarlo contigo? Y allí tu comienzas a contagiar y a involucrar nuevos actores a tu proyecto y vas llevándolo al nivel que te habías soñado.

Creencia 3: Si el proyecto no resuelve todos los problemas… ¿para qué complicarnos creando un proyecto?

Los proyectos, son proyectos… no varitas mágicas. Así que cuando has identificado varios problemas, necesidades, retos o situaciones en la escuela, las debes analizar, priorizar, establecer relaciones entre ellas, hacer un DOFA y entonces decidir con cuál quieres iniciar el proceso y ese será el objetivo general de tu proyecto. Recuerda que los proyectos se desarrollan en un tiempo determinado, con objetivos medibles, alcanzables, relevantes. Así que acude a tu astucia y tal vez identificas una situación que, al ser trabajada, afecta la mejora de otras y así tu impacto será mayor. Pero ve llevando un paso a la vez. ¿Qué tal si este semestre solamente quieres fortalecer comportamiento lector e involucrar a las familias? Para el próximo te concentras en otro aspecto, y así vas midiendo mejor lo que estás provocando.

Creencia 4: Los padres son simplemente colaboradores

Ante todo, en esta época que vivimos, los padres deben ser miembros del equipo y no nada más los que visten al chico para la representación teatral de fin de periodo. Informa a los padres sobre el proyecto, qué quieres lograr, cómo lo vas a logra, qué requieres de ellos para hacerlo; si es posible, incluso capacítelos e involúcralos en actividades que se desarrollan durante el proyecto.

Creencia 5: Si es proyecto de lectura… lo hace el profe de español… oooobviamente.

Los mejores proyectos de lectura, escritura y oralidad son los que integran a docentes de todas las áreas, aquellos en el que los directivos participan y se construye una sinergia ya que cada uno ve la situación desde la óptica de su saber y quehacer, así, las soluciones que aporta son variadas y permiten dos cosas importantes: mostrarle a los chicos que toda su escuela considera importante estos procesos y que todas las acciones van encaminados a un gran fin.

Creencia 6: Si no es por obligación, el proyecto no funciona.

Cuando estás elaborando un proyecto debes ingeniar también la forma de contagiar a los demás. En primer lugar, debe tener sentido para los otros porque soluciona un problema de la comunidad, también debes procurar que cause asombro, es decir, que promuevas actividades innovadoras y pertinentes, debes además tratar de crear comunidad alrededor de esa meta común.

Tu explicación del proyecto debe ser concreta, clara, convincente de manera que refleje la confianza que tienes en lo que estás haciendo. Debes solicitar espacios en el que puedas hablar del proyecto pero no con diapositivas de media hora sino con videos, testimonios, avances.

Un plus: algunas preguntas poderosas que pueden detonar un proyecto valioso son ¿Cómo puedo aportar a la misión o proyecto de la escuela?, ¿qué es lo que más necesita el estudiante en este momento? ¿qué están leyendo o no están leyendo?, ¿qué necesita la escuela y qué quiero fortalecer?  ¿con quién puedo hacer equipo?

Si quieren seguir trabajando este tema los invito a explorar los siguientes libros.

Comfenalco Antioquia. 30 ideas para formar lectores.

Comfenalco Antioquia. Elaboración de proyectos institucionales de promoción de lectura

Por una escuela que lea y escriba de Beatriz helena Robledo

Ministerio de educación. Prácticas de lectura y escritura en el aula.

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